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Primera visita al dentista. Cuidar su sonrisa desde pequeños hace la diferencia

Texto

Mtra. Iliana Berenice Mauries Gonzàlez.

O D O N T O P E D I A T R A

Cédula profesional: 3661704

Cédula de especialidad: 4795338

Clínica Dental Centauro San Ángel

"La sonrisa de los niños se mantiene con amor, magia y odontopediatría"

 

El miedo al dentista en niños es más común de lo que muchos padres imaginan y, cuando no se maneja adecuadamente, puede afectar la salud bucal del niño a largo plazo, provocando que evite las consultas dentales, retrase tratamientos y desarrolle problemas dentales más complejos.

La odontofobia infantil generalmente no aparece por casualidad, sino que se desarrolla a partir de experiencias negativas, ansiedad transmitida por los padres, tratamientos invasivos a temprana edad o un entorno clínico poco amigable para el niño. Por ello, la primera visita al dentista y las experiencias tempranas en el consultorio dental juegan un papel fundamental en la percepción que el niño tendrá del tratamiento dental durante toda su vida.

¿Por qué los niños desarrollan miedo al dentista y cómo impacta en su salud bucal a largo plazo?

El miedo al dentista en niños (odontofobia infantil) suele derivar de cuatro factores principales:

Experiencias negativas previas: Resultado de un inadecuado manejo conductual por parte del odontopediatra u odontólogo general sin experiencia en atención dental a niños.

Ansiedad aprendida: Los niños absorben el estrés de sus padres o asocian la consulta con un castigo debido a comentarios negativos. Incluso, puede manejarse como amenaza llevarlos al dentista si su conducta en casa es mala.

Experiencias traumáticas: Iniciar con tratamientos invasivos en su primera cita, ya que son procedimientos dolorosos o de emergencia realizados sin preparación emocional previa.

Entorno desconocido: En el caso de los niños, se recomienda tener el consultorio con amenidades, diseños, personajes e incluso juguetes que llamen su atención y provoquen distracción manual y visual para disminuir su miedo. Los ambientes sobrios causan temor e incomodidad para ellos.

Introducción inadecuada de instrumentos y materiales utilizados en su tratamiento: El impacto visual de las agujas y el sonido inquietante de los instrumentos clínicos es un tema delicado y quizá el de mayor importancia para su aceptación. Si no se introducen de manera adecuada en cuanto al vocabulario y la ejemplificación (decir, mostrar, hacer), puede ser el punto gatillo para desarrollar una respuesta negativa en su conducta.

Inmovilización física: La angustia de sentirse inmóvil y no comprender qué está sucediendo genera miedo y ansiedad. Previamente se debe explicar el motivo por el cual es necesario usar restricción física, enfatizando que será temporal y para beneficio de su salud bucodental, independientemente de la edad del paciente.

 

¿Cómo pueden los padres ayudar a sus hijos a tener una primera experiencia positiva en el dentista?

Actualmente existen muchos auxiliares tanto manuales como visuales, físicos y digitales, que pueden ayudar a los padres a preparar e informar a sus hijos sobre lo que será la experiencia en el dentista, de tal manera que los pacientes lleguen al consultorio con una idea lo más cercana posible a lo que será su experiencia en consulta.

Anticipación: Familiarizar al niño con la situación que va a presenciar mediante juegos con juguetes, videos, dibujos, historias y lecturas temáticas relacionadas con el dentista. Usar términos positivos y evitar mencionar experiencias negativas y palabras de impacto como dolor, sangre o inyección, ya que el niño las puede interpretar negativamente.

Planificación: Programar la cita en horario matutino o después de su siesta o descanso de rutina. Es de vital importancia que sea con un especialista en odontopediatría. Se recomienda traer un objeto de apego del menor o algo que se pueda utilizar para interactuar con el personal del consultorio, incluyendo al odontopediatra.

Durante la visita: Actúe con serenidad, ya que los niños perciben y replican la actitud del adulto. Permita que el especialista dirija la interacción y comprenda que el llanto es una respuesta natural al proceso de adaptación.

¿A qué edad debe ser la primera visita al dentista y por qué es clave para prevenir el miedo?

Para evitar el miedo al dentista, se recomienda la primera visita al año o cuando erupciona el primer diente en boca, permitiendo que el niño se familiarice a temprana edad con el entorno sin dolor y priorizando la prevención sobre tratamientos invasivos. El momento ideal para llevar a un niño al dentista es cuando hay ausencia de dolor; de esta manera, la experiencia será favorable en muchos aspectos.

¿Qué señales indican que un niño necesita valoración para tratamientos de corrección dental desde temprana edad?

Detectar problemas a tiempo evita cirugías o tratamientos complejos de corrección dental y ósea de los maxilares en el futuro. Los especialistas recomiendan una primera evaluación entre los 7 y 8 años, momento en el que inicia el recambio dental de dentición temporal (de leche) a dentición permanente, para realizar una evaluación de crecimiento y desarrollo maxilar y determinar si el niño requiere tratamientos con aparatología, ya sea de ortopedia dentofacial o de ortodoncia.

Señales de alerta en niños:

Alineación y espacio: Dientes amontonados (apiñamiento dental), dientes frontales muy salientes o exfoliación dental irregular (muy temprana o tardía) de los dientes de leche.

Mordida y desarrollo óseo de maxilares: Dientes superiores que ocluyen por dentro de los inferiores (mordida cruzada) o un espacio visible entre ambas arcadas al cerrar la boca (mordida abierta), entre múltiples problemas de maloclusión dental.

Mitos y realidades que los papás deben conocer

Es normal que los padres se preocupen por la corrección dental en niños, pero la tecnología moderna busca minimizar las molestias.

¿Duele? La colocación no duele, pero sí puede haber sensibilidad leve (3 a 4 días) tras los ajustes, ya que los dientes se están moviendo. Las lesiones intrabucales iniciales son normales y pasajeras.

Mitos comunes: No hay que esperar a que mude todos los dientes. La primera visita debe ser a los 6-7 años para ortopedia dentofacial y funcional, que es un tratamiento que inicia a edades tempranas para guiar y potencializar el crecimiento y desarrollo, a fin de minimizar el tiempo con tratamiento de ortodoncia en caso de que el paciente lo necesite. En muchos casos de éxito se puede evitar dicho tratamiento.
La ortopedia dentofacial y la ortodoncia son tratamientos para la salud bucodental y la funcionalidad, no solo estética.

Consejos para padres:

  • Transmitir tranquilidad y seguridad a sus hijos durante el tratamiento con aparatología, sin que lo perciban como algo molesto o doloroso; siempre mencionar que es en beneficio de su salud bucodental y su aspecto.

  • Ofrecer alimentos blandos y fríos durante los primeros días después de los ajustes.

  • Usar auxiliares que ayuden a evitar o disminuir lesiones intrabucales por irritación y presencia de aparatología, como cera dental, colutorios, ungüentos o gel para las molestias iniciales.

¿Cómo influye un tratamiento de ortopedia u ortodoncia a tiempo en la confianza y desarrollo de los niños?

Realizar un tratamiento de ortopedia u ortodoncia preventivo (entre los 6 y 7 años) permite corregir problemas óseos y dentales mientras el niño aún crece, impactando en dos áreas clave:

Bienestar emocional: Una sonrisa alineada mejora significativamente la autoestima y la seguridad social, reduciendo el riesgo de ansiedad o acoso escolar por apariencia física.

Desarrollo funcional: Facilita el crecimiento equilibrado de los maxilares, corrige hábitos nocivos (como la succión del pulgar) y mejora funciones vitales como la masticación y el habla.

Actuar a tiempo previene cirugías complejas o extracciones dentales en el futuro.

¿Qué técnicas utilizan los dentistas para que los niños se sientan seguros y tranquilos durante su consulta?

Los odontopediatras aplican técnicas psicológicas de abordaje clínico para reducir la ansiedad o miedo infantil y mejorar el control de la conducta durante la experiencia en el consultorio dental.

Se dividen en tres pilares:

1. Comunicación clara

  • Decir–Mostrar–Hacer: Explicar, demostrar y luego actuar.

  • Lenguaje adaptado: Sustituir palabras atemorizantes por términos amigables.

  • Control de voz: Ajustar el tono para calmar o guiar al niño.

2. Manejo de conducta

  • Refuerzo y modelado: Premiar el buen comportamiento y mostrar ejemplos positivos de otros niños.

  • Señales de pausa: Permitir que el niño detenga el proceso levantando la mano (control de escape).

  • Ambiente lúdico: Consultorios coloridos y uso de juguetes o pantallas.

  • Ludoterapia: Convertir el tratamiento en un juego participativo.

Si el manejo conductual no es suficiente, se recurre a la sedación consciente (gas de la risa) como último recurso para facilitar la relajación profunda.

Referencias: 

  • American Academy of Pediatric Dentistry (AAPD). 


  • Biondi, Ana M., Cortese, Silvina G. Odontopediatría Fundamentos y Prácticas para la 
Atención Integral personalizada, Alfaomega, Buenos Aires, 2010: 38. 


  • Boj J.R., Catalá, M., García-Ballesta, C., Mendoza A. Odontopediatría. La evolución del 
niño al adulto joven. Ripano, Barcelona; 2011: 233-234. 


  • Léa Assed Bezerra da Silva. Tratado de odontopediatría. Amolca, Tomo 1, São Paulo, 
2008: 81. 


 

* Aporte escrito personal, basado en experiencias clínicas durante el desempeño clínico de rehabilitación bucodental en niños.

* Conocimientos basados en manejo conductual de niños en distintas edades para su tratamiento de rehabilitación o de aparatología de Ortopedia Dentofacial y Ortodoncia Interceptiva.